¿Qué me está diciendo mi perro? Doce posturas
Doce señales y lo que de verdad significan. Las marcadas son las que casi todo el mundo lee al revés.
Las doce
Cola alta y rígida, moviéndose rápidose lee al revés
Está muy activado y puede morder. La cola indica activación, no alegría. Alta, tiesa y con movimientos cortos y rápidos es un perro cargado, no contento. La cola de la alegría es más suelta, más baja, y mueve toda la cadera con ella.
Se tira panza arribase lee al revés
Se está rindiendo porque tiene miedo. Depende de todo lo demás. Si el cuerpo está flojo y se retuerce, sí quiere mimos. Si está tieso, con la cola metida, la cabeza girada y no te mira, es lo contrario: te está diciendo «no me hagas nada». Rascarle la panza ahí lo asusta más.
Bosteza cuando no tiene sueño
Está incómodo y quiere bajar la tensión. Es una señal de calma. Bosteza para calmarse y para calmarte a vos. Aparece en la veterinaria, cuando lo abrazan de más, o cuando hay dos personas discutiendo cerca.
Se lame el hocico sin haber comido
Está incómodo. Otra señal de calma, de las más frecuentes y de las que menos se notan. Un lengüetazo rápido a la nariz cuando alguien se le acerca de frente quiere decir «esto no me gusta, tranquilo».
Te mira de costado y se le ve el blanco del ojo
Está tenso y prefiere que te alejes. Se le dice ojo de ballena. Gira la cabeza pero no despega la mirada de lo que le preocupa, y por eso se le ve la esclerótica en medialuna. Es de las últimas señales antes del gruñido.
Se sacude como si estuviera mojado, pero está seco
Está descargando la tensión de algo que pasó. Es un reinicio. Aparece justo después de un momento tenso: se cruzó con otro perro, lo alzaron, lo retaron. Sacudirse le baja la activación. Si lo ves, algo lo puso incómodo recién.
Baja el pecho y deja la cola arriba
Te está invitando a jugar. La reverencia de juego, y es de las pocas señales que significan exactamente lo que parecen. Es su forma de decir «todo lo que venga ahora es en broma». También la usan entre ellos para avisar que el juego rudo no es pelea.
Levanta una pata delantera y se queda quieto
Está inseguro o evaluando. Suele ser duda. Está procesando algo que no termina de entender y quedó a mitad de camino entre acercarse y no. En perros de muestra, además, es parte del trabajo de señalar.
Se le eriza el pelo del lomose lee al revés
Está muy activado, y no siempre por agresión. No es un termómetro de agresión: es de excitación. Un perro se puede erizar de miedo, de sorpresa o de entusiasmo. No es voluntario, así que no lo puede fingir ni evitar.
Pone «cara de culpa» cuando lo retásse lee al revés
Está reaccionando a tu enojo, no a lo que hizo. No hay culpa: hay apaciguamiento. Esa carita —orejas para atrás, cabeza baja, ojos entrecerrados— es una respuesta a tu tono y a tu postura AHORA, no al zapato que rompió hace tres horas. Por eso retarlo tarde no sirve para nada.
Se queda duro y deja de moverse
Está a punto de reaccionar. La quietud repentina es de las señales más serias y de las que menos se leen. Un perro que se congela sobre su plato, su juguete o su lugar está diciendo «no sigas». Casi siempre es el paso anterior al gruñido.
Jadea con la boca tensa, sin haber corrido
Está estresado. El jadeo de calor es con la boca floja y la lengua ancha y colgando. El del estrés es distinto: boca más cerrada, comisuras tiradas hacia atrás, lengua puntiaguda, y respiración corta. Se ve mucho en la sala de espera del veterinario.